La noche nueva

La noche nueva

Nada más maravilloso que ha­cer planes llenos de esperan­zas. Uno se siente joven de sólo imaginar que "esta vez" será "la vez" que estamos esperando desde... bueno casi desde siempre. Todo lo que no pudimos hacer durante 12 meses, 365 días, u 8760 horas del año 1993, pues lo haremos en 1994. ¿Verdad que sí?

Nada más maravilloso que ha­cer planes llenos de esperan­zas. Uno se siente joven de sólo imaginar que "esta vez" será "la vez" que estamos esperando desde... bueno casi desde siempre. Todo lo que no pudimos hacer durante 12 meses, 365 días, u 8760 horas del año 1993, pues lo haremos en 1994. ¿Verdad que sí?


Las mujeres adoran el año nuevo, creo, más que el cumpleaños... o, me equivoco.  Tal vez esta sea una idea de varón, pero si pensamos un poqultín, cuando llegamos a fin de año, el que se pone viejo y, (zas!) desaparece, es el año pa­sado. Claro que no hablamos de renun­ciar a los regalos. Ni pensarlo! Los españoles, que de tiestas saben un montón, al festejo del año nuevo, le lla­man "año viejo" y a las doce de la no­che del 31 de diciembre se comen doce uvas reservadas para esa ocasión. Es­tén bajo las nieves de los Pirineos o en el solclto de Canarias. Una uva por ca­da mes del año. Cuando yo vivía en Es­paña buscaba más el pan dulce que las uvas, pero el pan dulce, como lo cono­cemos en Argentina, es un producto tí­picamente Italiano que se come, sobre todo, en el norte de Italia, y con tempe­raturas invernales, por eso trae piñones, almendras y avellanas que son frutos secos ricos en calorías aptos para cli­mas de Navidades nevadas. En España, estos frutos se llaman "postre de músi­co", aunque no creo que ni las avella­nas, ni las almendras toquen el violín. En fin.

 

Como festejar la noche nueva

 

Los ingleses comen pavo para año nue­vo y "Plum Pudding", que es un "budín inglés" pero con ciruelas. También lo conocen los galeses, quienes le agregan miel. De dulces que son, nomás. Los alemanes son los inventores de Papá Noel Aunque usted no lo crea. La tradición del maravilloso personaje de las barbas blancas y generosas, es oriunda de la Selva Negra, que no está en el Amazonas, sino en el sur de Ale­mania. Estos amantes de los grandes bosques y de los duendes y gnomos, que son los germanos, traen tradiciones pre-románicas y medievales de donde han salido maravillosos cuentos como los de los hermanos Grlmm. Nuestro Papá Noel, nació entonces en la Alema­nia de Hansel y en los Estados Unidos, quienes lo adoptaron recién a fines del siglo pasado. También se lo conoce co­mo Santa Clauss y, para los yankis, es definitivamente "Santa". Se sabe que "Santa" es gordo, que viaja en trineo llevado por cervatillos volado­res y que, a veces, se atranca en las chimeneas cuando quiere entrar en las casas de todos los chicos buenos. De las chicas también!

Y que su bolsa es generosa (...qué bien me vendría una brevísima visita de este amoroso vestido de colorado para po­der brindar con alguien que no le pone precio a las cosas!).

Y hablando de brindis. La sidra dulce, tan querida por todos nosotros, en el resto del mundo casi no se la conoce, ya que los anglo-sajones-germanos y vikingos brindan con ponche y/o dife­rentes vodkas de alcohol de papa, gine­bras y whiskles. También champagne, por supuesto. Pero para sentirse "acompañado" un escandinavo "necesi­ta" no menos de tres botellas de cham­pagne; y con una de vodka se contenta, sea rusa o finlandesa. Y los españoles prefieren el vino de "cava", que es casi como el champagne, a la sidra dulce. Cuando toman sidra la eligen amarga y "tirada", y sin espuma. Ole! En el Caribe y allí, los buenos mucha­chos y muchachas tropicales "salsean" y "merenguean" bailando toda noche de fin de año al ritmo del ron o rhum, co­mo lo llamaban los piratas de Su Ma­jestad Isabel I. En el Caribe no se come ni pavo, ni pan dulce ni champagne, ni vino, ni ocho cuartos. Métale ron, cer­veza, y banano frito con puerco, para mantener la figura! Total al día siguiente el sol ecuatorial derrite todo. Ya ve usted, cada uno festeja a su modo. Pero habíamos quedado en claro que las mujeres preferían el año nuevo al cumpleaños, ¿ o no? No, no se preocu­pe que no estamos eliminando el regalo de cumpleaños, como ya dijimos, sino la arruguita. Para volver a las fiestas del mundo, una de las más bellas es -o era porque ahora tienen bastantes proble­mas de seguridad- la fiesta de Río de Janeiro y su famosísima maratón de San Silvestre. Río, cuando tiene que dar las doce campanadas finales de año es­talla en mil sirenas de todos las barcos anclados en la bahía, en fuegos de arti­ficio y en millones de ceremonias afro-portuguesas que tienen al mar, las velas y los espíritus como participantes. A usted, su marido ya la llevó de paseo a Brasil? Le compró un sómbrenlo de paja y una bikini saladlta?... Seguro que si!!

SI él no puede vivir ni un segundo, mucho menos un año vie­jo, nuevo o novísimo, sin usted. Ah, cuando vuelva a llevarla, pídale una aguamarina, una amatista o una es­meralda, son dos o tres pesos más ba­ratas que aquí. Ejem... Entonces todos estamos de acuerdo que para 1994 haremos muchísimas cosas que quisimos hacer este año, y el anterior, y también el antes del anterior. Cosas que van desde bajar de 10 kilos ó 100 gramos, cambiar las cortinas, pintar la cocina, aprender Inglés, cono­cer Miami o... sentir que una nació para el amor, aunque sea un ratito tan bello y fugaz como esos fuegos de artificio que resplandecen como estrellas y que nos pertenecen por Instantes. Claro que sí! En 1994 vamos a enamo­rarnos con todo y como nunca. Porque, si las mujeres, que han nacido para sentir y luego vivir, no se piden una enorme porción, la más grande de to­das, del más puro y simple placer de la vida que es amar y ser amada, si esto no está en todos los planes de todas las bellas de este mundo... para qué quere­mos el pan dulce, el champagne, la si­dra y los Tres Reyes Magos juntos con "Santa" y sus bolsas sin fin. Por eso, Señoras y Señoritas mías, so­beranas de este pedacito de la Creación llamada Tierra, para estas fiestas que vienen y para los próximos meses, se­manas, horas y segundos, no se con­formen con nada menos que amor. Que tengan ustedes millones de felicidades hoy y ahora, en esta vida maravillosa. Hasta el año que viene mis queridísi­mas mujeres. Happy New Year

Comienza la época de los festejos y le proponemos disfrutar de la ceremonia de poner la mesa. Algunas reglas de oro, la ayudarán a convencer a su familia y amigos que usted es una anfitriona perfecta. No se pierda detalle.
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